Un enemigo silencioso al acecho de tu corazón

La hipertensión arterial es  una enfermedad crónica que viene en aumento en la población mundial.

Es considerada junto con las demás enfermedades cardiovasculares la primer causa de muerte en el mundo seguida del cáncer, conocida como el asesino silencioso debido a que es un trastorno capaz de producir daños irreversibles en las paredes arteriales de órganos vitales como el corazón, los riñones o el cerebro sin que quienes la padecen presenten sintomatología alguna.

Estos daños irreparables aparecen con el tiempo produciendo un deterioro en el funcionamiento de estos órganos, a  veces, dan la cara en forma de episodios agudos y graves como pueden ser los accidentes cerebrovasculares o los infartos de miocardio, situación que no ocurriría si se incorporan cambios en el estilo de vida.

Para entender que es la hipertensión debemos saber que la sangre circula por las paredes de las arterias con una fuerza necesaria que debe ser monitoreada, para tal caso se hacen dos mediciones  llamadas presión sistólica o máxima  y presión diastólica o mínima.

La primera, traduce la presión que se ejerce sobre la pared arterial cuando el corazón, por medio del latido cardiaco, impulsa de forma brusca un bolo de sangre hacia el sistema vascular,  coincide con la sístole (latido) del corazón.

La segunda traduce la presión que queda en el interior de las arterias después de este latido cardiaco, corresponde con la diástole cardiaca, que es el estado en el que el corazón se relaja después de un latido.

Los valores de presión máxima y mínima, deben respetar unos «niveles de seguridad», por debajo de los cuales no se produce ningún daño arterial.

Se considera que existe «hipertensión» cuando la media de tres tomas, separadas en el tiempo, da valores de presión arterial superiores a 140 mm Hg (milímetros de mercurio) para la tensión sistólica y/o superior a 90 mm Hg para la tensión diastólica.

Es posible evitar sufrir de esta temible enfermedad o mantenerla bajo control si tienes en cuenta estas recomendaciones:

Modera el consumo de sal o alimentos con alto contenido de sodio como embutidos, enlatados, quesos madurados, salsas y productos de panadería.

Aumenta consumo de agua, frutas  o bebidas diuréticas como la  berenjena, apio, piña,  flor de Jamaica, vinagre de manzana

Evita el consumo de alcohol y cigarrillo.

Mantén un peso saludable controlando las calorías, apoyándote en el consumo de bebidas termogénicas como el té  verde y fibras saciantes. 

Consume alimentos fuentes de antioxidantes o grasas cardioprotectoras omegas 3,6, 9 como las presentes en las semillas de chía, linaza, almendras etc.

Escrito por: Mónica Martínez Osorio, Nutricionista Dietista, Universidad de Antioquia

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