Aceite de coco

El aceite de coco está formado principalmente por ácidos grasos de tipo saturado, llamados: láurico, mirístico, cáprico y caprílico. Tradicionalmente las grasas saturadas se han considerado perjudiciales para la salud cardiovascular, sin embargo, algunos estudios apuntan a que este aceite puede ser beneficioso para la salud cuando es consumido con moderación y se acompaña de buenos hábitos.

Esto se basa en  que la composición de este aceite difiere de las demás grasas saturadas, como son las grasas de la carne y de los lácteos. Gran parte de los ácidos grasos del aceite de coco son de cadena media (AGCM).

Estos se metabolizan más rápida y fácilmente que otro tipo de ácidos grasos, por lo que se consideran una fuente de energía de rápida absorción. 

El aceite virgen de coco es aquel que ha sido extraído por presión en frío de la nuez del coco y no ha sido sometido a procesos de desodorización, blanqueado ni endurecido. Conserva un suave sabor y aroma característicos de la fruta. 

Es este el que es conveniente consumir; y la manera de identificarlo es de acuerdo a su estado: a temperaturas inferiores a 24°C debe permanecer sólido y en temperaturas superiores se mantiene líquido. Cambiar de estado no afecta su perfil de nutrientes.

Una de las grandes ventajas del aceite de coco es su elevado punto de humo, que ronda los 234°C. El punto de humo de un aceite es esa temperatura en la cual el aceite empieza a “quemarse”, desprendiendo humo. Al someterlo a calor, el aceite de coco va a soportar mayores temperaturas de cocción en comparación con los aceites de tipo insaturados, los cuales al calentarse demasiado se deterioran, volviéndose en contra de la salud. 

Por esto, el aceite de coco es ideal para consumo, tanto de forma directa como a través de cocciones diversas, como salteados, asados, horneados o como aderezo. 

Este producto, además de tener uso como alimento, cuenta con la ventaja de también poder ser usado a nivel casero en diversas aplicaciones cosméticas.

Algunos de los usos más frecuentes que se le da, y por los que ya goza de gran popularidad son: 

  • Para el cabello: es un gran acondicionador, nutritivo y humectante, al que se le atribuye la capacidad de reparar los cabellos maltratados por procesos químicos de color y calor. 
  • Para el rostro: es un emoliente y reparador de la piel, que se puede usar incluso para remover el maquillaje y aplicar sobre los labios resecos. 
  • Para cepillar los dientes: Normalmente se usa junto con la crema de dientes, para promover el blanqueamiento de estos, de forma natural. También se incluye en formulaciones ya listas para usar. 
  • Para el cuerpo: se emplea mezclado con cremas corporales u otros aceites y se aplica con masajes. 

En Colombia existe un reglamento técnico que rige los requisitos que deben cumplir las grasas y aceites, que se contempla en la resolución 2154 de 2012; donde se especifica que el único aceite que puede clasificarse en virgen y extra virgen es el de oliva; para los demás aceites no aplica esta clasificación.  

Escrito por: Camila Henao Uribe – Nutricionista dietista U de A

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
1
¡Hola! ¿Quieres saber más sobre nuestros productos o tener una asesoría personalizada? Hablemos por WhatsApp.
Powered by