¿A dónde se va el alcohol que consumes?

El consumo de alcohol es sin duda una práctica frecuente en la época de fin de año, que se ha convertido en un hábito practicado por personas jóvenes, incluso por menores de edad.

Esto es un motivo de preocupación, pues detrás de la ingesta de licor, (si es un hábito frecuente), se pueden desencadenar múltiples efectos negativos para la salud a corto, mediano y largo plazo.

El alcohol se considera tóxico para el organismo según estudios, su consumo frecuente y excesivo se ha asociado con una reducción de 10 a 15 años en la esperanza de vida, sin mencionar que este hábito es causante de muertes a temprana edad, intoxicaciones y es una causa importante de hospitalizaciones. 

¿Qué órganos se pueden ver afectados por el consumo de alcohol?

El primero de ellos es el cerebro, pues las funciones cognitivas como la memoria, la coordinación, la velocidad de reacción y pensamiento, son las que primero se ven afectadas tras una ingesta de licor. Es más, si las cantidades ingeridas son significativas, puede presentarse una pérdida de conciencia.

El hígado es quizá uno de los órganos que más sufre tras el consumo de alcohol, pues es este el encargado de metabolizarlo, siendo este un proceso que demanda gran esfuerzo y puede dejar secuelas.

Cuando una persona consume grandes cantidades de alcohol, o lo hace con frecuencia, puede empezar a sufrir hígado graso alcohólico, condición médica conocida como esteatosis hepática alcohólica; y en caso tal de no tomar las medidas médicas oportunamente, esta puede progresar a una hepatitis alcohólica y está a su vez a una cirrosis etílica, enfermedad grave e irreversible del hígado.

El sistema cardiovascular es otro que puede sufrir bastante a causa del consumo de alcohol, pues tras su ingesta, la hormona cortisona se ve aumentada y ésta directamente aumenta los niveles de presión arterial.

Por lo anterior, estudios sugieren que la hipertensión arterial y el infarto agudo al corazón son hasta 6 veces más comunes en personas que consumen alcohol.

Otros órganos o sistemas que pueden verse notablemente afectados tras una ingesta frecuente y excesiva de alcohol son: el sistema renal, el sistema digestivo, el aparato sexual, la boca y todos los tejidos orales. 

Si bien el alcohol se ha vuelto protagonista en medio de las fiestas y celebraciones decembrinas, queremos concientizar sobre el impacto negativo de su ingesta, dejando el mensaje de moderar o en lo posible evitar su consumo y buscar otras formas más saludables de diversión.

En caso de querer consumir alcohol de forma ocasional, proteja la función hepática con productos a base de cardo mariano, una planta rica en Silimarina, antioxidante indicado en casos de hepatotoxicidad e insuficiencia hepatobiliar.

Por: Camila Henao Uribe, Nutricionista Dietista

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